- Evans, Ruth M.C. (2004) Tanzanian Childhoods: Street Children's narrative of Home. Journal of Contemporary African Studies, 22 (1): 69-92.
- Kramer, Karen L. (2002) Variation in Juvenile Dependence: Helping Behavior among Maya Children. Human Nature, 13 (2): 299-325.
- Lee, Sang-Hyop and Andrew Mason (2005) Mother's Education, Learning-by-Doing, and Child Health Care in Rural India. Comparative Education Review, 49: 534-551.
- Lonsdorf, Elizabeth V. (2005) Sex Differences in the Development if Termite-Fishing Skills in the Chimpanzees (Pan Troglodytes Schweinfurthii) of Gombe National Park, Tanzania. Animal Behavior, 70: 673-683.
- Karsten, Lia (2003) Children's use of Public Space: The gendered world of the Playground. Childhood, 10 (4): 457-473.
- Oleke, Christopher, Astrid Blystand, Karen Marie Moland, Ole Bjorn Rekdal, and Kristian Heggenhougen (2006) The Varying Vulnerability of African Orphans: The Case of the Langi, Northern Uganda. Childhood, 13 (2): 267-284.
- Goldstein-Gidoni, Ofra (1999) Kimono and the Construction of Gendered and Cultural. Ethnology, 38 (4): 351-370.
- Rubenson, Birgitta, Le Thi Hanh, Bengt Hojer, and Eva Johansson (2005) Young Sex-Workers in Ho Chi Minh City Telling Their Life Stories. Childhood 12: 391-441.
- Lewis, Amanda E., and Tyrone A. Forman (2002) Contestation or Collaboration? A Comparative Study of Home-School Relations. Anthropology & Education Quarterly, 33 (1): 60-89.
Con unos peques. Soy el segundo por la izquierda.
domingo, 13 de abril de 2008
Artículos sobre peques
viernes, 11 de abril de 2008
Con sentido común
Para todos aquellos que creáis que el voto de los peques es un hecho perteneciente al pensamiento crítico más extremo os recomiendo visitar la web del grupo alemán KinderRÄchTsZÄnker (también llamado K.R.Ä.T.Z.), ellos trabajan con una política del sentido común que a medio plazo resulta muy interesante: son un grupo de aproximadamente 20 jóvenes quienes abogan por la igualdad de derechos entre niños y adultos. Sus principales temas son el derecho al voto, la escuela y la familia, pero también se ocupamos de otros asuntos relacionados a la discriminación por la edad como, por ejemplo, el trabajo infantil y la protección de menores. En una linea muy cercana al propio medio en el que se propagan tienen una sección de preguntas frecuentes sobre el tema del voto universal.
Por cierto, para aquellos que estáis interesados en una experiencia práctica sobre el voto infantil podéis ver lo ocurrido en El Salvador para sus elecciones generales del 2004 (a este respecto quiero dejar claro que es algo de lo que me quiero desmarcar, en última instancia porque es un simulacro comercial, pero como experiencia...).
jueves, 10 de abril de 2008
Yo-tu-el digital
Leo el último post de la siempre sugerente Elisenda Ardevol en Mediaciones sobre el tema del "yo digital", a raíz de los comentarios de la profesora Tíscar y los de la gente de Yo digital (un grupo que junto a ideas más o menos originales se pliega a una suerte de Apocalipsis de caos futuro, es decir, del ahora digital). Bueno, el caso es que estaba mirándome lo que dice Elisenda y llego a la conclusión, de su mano, de que esto del yo digital es una enorme trampa conceptual y, por supuesto, vital, ya que plantea, que el yo (digital o no) es igual a una identidad personal, cosa absolutamente errónea. El problema, seguramente, es cuando entendemos lo digital como algo o bien paralelo a la realidad, bajo eso que podríamos llamar el síndrome The-Matrix, o bien como un hecho que ayuda a perfeccionar la realidad, bajo ese otro que llamaremos el acercamiento power-point, ya que ni una cosa, ni la otra, ni mucho menos las dos a la vez. Lo digital es la representación de unas determinadas discursividades. Lo que es nuevo de este "digital" es su capacidad de traspasar las clásicas barreras de los aparatejes sensoriales, su facilidad para almacenar y transmitir la información y, proponer, la inclusión de metadatos que conectan diferentes niveles de realidad.

En este sentido el yo no puede ser digital, porque siempre será un tu digital, si es que puedes reconocerte, y, generalmente, un él digital. Esto se entiende mejor a la luz de la introducción del libro Lenguaje, poder e identidad de Judith Butler, al proponer la diferencia entre lo dicho y el que habla, la idea de enunciado performativo, es, en un sentido sustantivo, la idea del busto parlante... Lo que puede confundirnos es, sigo a Butler, creer que ese busto parlante es lo digital, el ordenador, pongamos por caso, cuando de lo que tenemos que tomar conciencia es que el busto es lo que se conoce como el yo digital. Claro que, mucho de esto, lo hace evidente sin demasiada reflexividad la propia publicidad de las maquinas digitalizadoras, como estas de la imagen.
miércoles, 2 de abril de 2008
Academia y hegemonía
Un comentario de Ana y Esteban, en su linea crítica que tanto se agradece, quizás nos pone en uno de las pistas de las miradas post-modernas: el discurso hegemónico reside de manera racional en un espacio conocido como academia, lo que parece que resta legitimidad si se quiere hacer un discurso de pensamiento crítico. Independientemente de que esto es más que discutible, en mi caso además ni pertenezco a ninguna academia, ni mantengo un discurso que este censado por un medio que le de legitimada (gran parte de lo que aquí se dice está en un medio tan anti-academico como un blog y tan poco correcto como hacerlo sin citar referencias que no estén a disposición de todos en tiempo real). Lo que si me interesa más es, consecuentemente, si mantengo algún tipo de hegemonía, a lo que he contestar afirmativamente. No es que me preocupe en este momento, en última instancia porque es algo que me estoy planteando en otros términos, más cercanos a un poética neobarroca.
Otra cosa, brevemente; he empezado el corpus discursivo con un tema, digamos, extraño: ¿qué es un peque? y ¿por qué no votan los peques? Estarán conmigo que no es un tema académico, ni mucho menos algo que las estructuras hegemónicas (en el sentido que le da Gramsci) estén dispuestas a poner encima de la mesa. Ahora bien, ¿esto se hace en la medida que lo legitima la academia o que esto es una nueva forma de crear una nueva academia? no lo se, sinceramente, aunque con lo de la jerga estoy más o menos de acuerdo: el llamado discurso crítico tiene una manera propia y una sensibilidad en un cierto sentido que tiene algo de académico, pero que no es la academia. Hay similitudes y diferencias y son estas últimas la que hace que esto sea una cosa y no otra. A lo que os animo, tanto a Ana y Esteban como a quien quiera sumarse, es a tomar la razón practica y el pensamiento como arma. Y, para ello, por qué no empezar con las preguntas que se hacen The Smiths en The boy with the thorn in his side:
The boy with the thorn in his side
Behind the hatred there lies
A murderous desire for love
How can they look into my eyes
And still they don't believe me?
How can they hear me say those words
Still they don't believe me?
And if they don't believe me now
Will they ever believe me?
And if they don't believe me now
Will they ever, they ever, believe me?
The boy with the thorn in his side
Behind the hatred there lies
A plundering desire for love
How can they see the Love in our eyes
And still they don't believe us?
And after all this time
They don't want to believe us
And if they don't believe us now
Will they ever believe us?
And when you want to Live
How do you start?
Where do you go?
Who do you need to know?
Behind the hatred there lies
A murderous desire for love
How can they look into my eyes
And still they don't believe me?
How can they hear me say those words
Still they don't believe me?
And if they don't believe me now
Will they ever believe me?
And if they don't believe me now
Will they ever, they ever, believe me?
The boy with the thorn in his side
Behind the hatred there lies
A plundering desire for love
How can they see the Love in our eyes
And still they don't believe us?
And after all this time
They don't want to believe us
And if they don't believe us now
Will they ever believe us?
And when you want to Live
How do you start?
Where do you go?
Who do you need to know?
martes, 1 de abril de 2008
Aprender a bailar
Es obvio que de alguna manera antes de plantear cualquier otro elemento con relación a los peques tenemos que entender que se está poniendo en juego. No es cuestión de que los peques sean una simple (por compleja) metáfora, que es seguro que es así, sino que también de aquellas cosas que estamos dispuestos a pensar, a poner en el cesto de las discusiones (¿de que mimbres estará hecho?) y hasta que punto las cosas están así o asa. Por eso he decidido tomar un camino más complejo, el de mirar hasta que punto estamos hablando de poder y hegemonía y si estos son de alguna manera que hasta ahora no habíamos pensado o, por el contrario, son de lo más común. Me propongo, pues, pensar de alguna manera la hegemonía y, subsidiariamente, el poder. Pero esta vez teniendo en cuenta que ni el poder me es ajeno, ni puedo dejar de tener presente que de alguna manera pertenezco algún sistema planteado en muchos momentos como hegemónico.
Antón Fernández de Rota propone la siguiente idea en su artículo Carta abierta a la revista Resquicios que yo he tenido el atrevimiento de apropiármela: "Crear un movimiento, aún entre los-que-están, no es algo sencillo. No se hace a base de mera voluntad y comunicados. Para ello es necesaria la paciencia, el mito, el símbolo, crear esperanza e ilusión sobre el proyecto". No es que pretenda crear un movimiento como tal, pero sí pensar en el sentido que él le da, es decir plantear de que tenemos que pensarnos más allá de que lo hagas para los ya convencidos; siguiendo este trabajo de Antón se trata de crear la plataforma desde donde "aprender a bailar ligeros una danza colectiva donde los cuerpos se toquen y lascivamente se manoseen. Aprender de los recovecos, producir márgenes, bailar los cuerpos y bailar las mentes [...]". Por eso yo me voy a dar un respiro y ponerme a bailar con la más fea, porque a algunos bailar es algo que nos apasiona.
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