Con unos peques. Soy el segundo por la izquierda.

viernes, 28 de marzo de 2008

Por qué la Universidad

Por qué la universidad tendría que ser ese lugar objetivo, limpio e inmaculado que parece preceder a todo discurso institucional. Por qué un lugar que mueve millones de Euros, miles de empleados y otros miles de usuarios habría de estar libre del pecado original. Por qué un espacio dedicado, supuestamente, al pensamiento, la educación y el conocimiento no ha de tener zonas oscuras, recovecos, moralidades y sensibilidades varias. Por qué la universidad sólo parece ser un espacio discursivo y no un lugar, también, para el control social. Por qué de manera elemental se esconde que estamos ante un dispositivo eficaz de disciplinamiento de sus empleados y usuarios. Por qué la universidad se presenta a sí misma como la verdadera (cuando no la única) solución de todos los males de la sociedad, por qué dice disponer de todas las claves de todo y para todo y ser la llave del futuro de niños y mayores. Por qué un lugar lleno de cientos, si no a caso de miles, de despachos cerrados bajo llave, que tiene por todos sitios cámaras, vigilantes jurados varios, máquinas, encuestas y sistemas de control interno y externo dice ser más transparente y público de la sociedad. Por qué ese empeño en decir que es un lugar modelo de democracia si todo está baremado con unas asimetrías que impiden el normal funcionamiento de la opinión. Por qué el sistema de contratación tiene que ser tan oscuro, personalista e inequívoco. Por qué se dice que no existe política, creencia o Dios al que rendir cuentas. Por qué el lugar que crea, barema y legitima los títulos profesionales está tan alejado de la idea de trabajo. Incluso, por qué se plantea que el trabajo precario de becarios y profesores contratados varios es el futuro de la institución. Por qué el lugar que se presenta ante la sociedad como la avanzada de las grandes teorías sociales, científicas y técnicas está ausente de las manifestaciones sociales de carácter crítico. Por qué una institución que apuesta que lo individual es la raíz de los genios, que el trabajo oscuro y solitario tiene más valor que cualquiera que se realice fuera. Por qué la universidad parece un lugar elevado por encima del suelo gracias a los superegos que toman café en el campus. Por qué la universidad no consigue vender los libros que edita. Por qué nadie sabe qué hace el compañero del despacho de al lado. Por qué un lugar que se dice la catedral de la razón no tiene espacios para la discusión de su realidad. Por qué cuando un profesor adquiere un cargo de gestión ya sólo habla como si la legislación fuera la única verdad absoluta. Por qué yo no me puedo plantear esto en los foros universitarios, incluso, por qué yo no puedo saber si el año que viene formaré parte de la vida universitaria como profesor. Por qué tanto discurso de la razón si luego no tengo ni un sitio para aparcar mi coche, ni un comedor o un buzón para sugerencias. En, consecuencia, por qué la universidad se empeña de manera sistemática en enfrentar sentido común y razón, ¿acaso no son tan compatibles como defendibles?