
Hay un tipo de cine Hollywood que plantea el amor como punto central de las relaciones humanas, este subgénero tiene a su vez otro subgénero en que es un niño el que media en las relaciones entre los adultos, proponiendo la balanza en función de ciertos intereses; se trata de un niño que tiene un padre viudo y un tanto perdido y la posible madrastra es joven, secundaria y muy romántica. El resto es lo de menos, el final el sabido y por lo que a mi respecta es lo de menos. Este tipo de películas que aquí lo pondremos en la categoría sonrisas y lagrimas tiene un discurso concreto sobre el niño, sacándolo de su lugar como chico y poniéndolo como mediador de otros discursos que mantienen los adultos sobre si mismos. Pero es que ademas este modelo mantiene la idea general no sólo de que los adultos no pueden vivir, hacerse cargo de su hijo y comportarse-sentir correctamente si no es en el estrecho margen de la pareja-amor, sino que evidentemente este es el lugar concreto en que tienen que vivir los niños. Consecuentemente, la proposición es tan evidente que de esto se da cuenta "hasta un niño". El niño no es sólo el mediador de las relaciones adultas, en la misma medida que más de un matrimonio cree que tener un niño es sacarlo de su rutina, o que los niños son la verdadera expresión de la familia, sino que además se le propone como un generador de lo evidente, y que como tal será una máquina de amor permanente hacia todo lo que les rodea, desvelando los convencionalismos sociales, bajo el discurso paralelo de que están más cercanos a la naturaleza, que impiden que los adultos se den cuanta de sus verdaderos sentimientos. Obviamente un lugar que pone al peque en una situación de verdadera inferioridad al negar la posibilidad de una realidad propia y ajena a los adultos.