Con unos peques. Soy el segundo por la izquierda.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Pederastas y listas

Hoy la Guardia Civil ha colgado las fotos de tres pederastas que, dicen, no localizar. Son tres fotos de  gente tan ajena que al final no dicen nada, en última instancia pueden ser cualquiera. En última instancia porque cualquiera puede ser un pederasta y por lo que parece estos son más normales en su vida en sociedad, así como su elevado número, de lo que el sentido común aconseja. Independientemente de lo que significa, por un lado, la pederastia: la medicalización de una actitud social que es parte de los discursos que tienen que soportar sobre si los peques, y, por otro, lo que ha hecho hoy la Guardia Civil, sin duda un quiero y no puedo, una cosa más para salir en los medios que cualquier otra cosa, porque aquí nadie discute que se lo toman en serio y que investigan, detienen y cortan las alas de los pederastas, de lo que hablamos es que colgar estas cuatro fotos no es nada más que propaganda política.
En este sentido lo que hay que hacer es abrir un debate serio sobre si es necesario hacer público quién es quién en el mundo de la violencia contra los peques (y, por supuesto, contra las mujeres). No es un tema fácil y no somos pocos los que no tenemos una idea clara, lo que si parece evidente es que cada día que pasa hay más gente acumulando fotos, vidéos y souvenirs (traídos de Tailandia, Brasil...) de menores en todas las formas habidas y por haber. En ultima instancia, por lo que habría que empezar reconociendo los muchos discursos que sobre los peques existen y que en muchos casos los convierten en el eje de la sexualidad adulta , en tanto que son objeto de deseo, en cuando que como idea social les remarca como el centro de una atención permanente como sujetos de la vida adulta.
Una última cosa, la  iglesia católica esta llena de estos pederastas, que en muchos casos están encubiertos por la propia institución, pero en ellos puede tener un origen de carácter moral: los niños son su única oportunidad de sobrevivir, de ahí a abusar de ellos físicamente (ya que a otros niveles es obvio, y si usted tiene dudas acérquese un día de estos por un catequesis donde se prepara a los niño-sujeto para la "primera comunión") hay menos distancia de que se puede pensar: ellos han construido uno de los más persistentes y peligrosos discursos sobre los niños, el de la madre abnegada, santa hasta muerta y que mantiene a un niño entre sus brazos que sabe que es un Dios.
Qué más se puede pedir: una lista púbica (al estilo de las norteamericanas basadas en Ley Megan) no es la solución y mucho menos tres fotos, porque no reconoce la profundidad de los discursos sociales que construyen al niño-sujeto como objetos social (y privado) de los adultos.