Con unos peques. Soy el segundo por la izquierda.

jueves, 28 de febrero de 2008

Rajoy y una niña

El país está de conmoción porque a Rajoy no se le ocurrió otra cosa, obviamente porque le aconsejan fatal, que cerrar el primer debate con Zapatero con una historieta de una niña, y avisamos  que esto es exactamente las cosas con las que hay que luchar sin cuartel, y no sólo, que también, porque sea una colección de tópicos desagradables (será porque la niña a la que se refiere con toda seguridad no nacerá de una familia de emigrantes musulmanes y de mayor no querrá ser lesbiana o cambiarse de sexo o porque no deseará estudiar filosofía), sino porque está utilizando la imagen de un peque para dar provocar una reacción de tipo político en una única dirección. En última instancia, se podría decir que si la cara es el espejo del alma, por igual, el discurso que se tenga sobre los peques es el espejo de la voluntad política. Y en este caso Rajoy se ha retratado a base de bien. Claro que otro hubiera sido el mensaje si los peques pudieran votar y donde estos estereotipos no podrían utilizarse tan alegremente.



Por cierto, esta es una de las mejores versiones del cuentito de Rajoy que he encontrado, porque se ríe de algo que por parecer serio es sólo una impostura más de la extrema derecha que es la verdadera cara del Partido Popular.